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jueves, 9 de octubre de 2008

El burro, el padre y el hijo

Os voy a contar una pequeña fábula que mi abuelo contaba hace tiempo:

Se dice que hace muchos años, un padre y su hijo se disponían a recorrer con su burro varios pueblos para vender sus productos. El padre iba montado a lomos del burro mientras su hijo andaba a su vera con las riendas en la mano. Mientras avanzaban por el camino se cruzaron con unos campesinos y al pasar, les oyeron murmurar entre sí:

- Desde luego... este hombre es un explotador y no tiene ninguna consideración por el niño. Él va tan a gusto encima del animal mientras su pobre hijo debe andar kilómetro tras kilómetro.

El padre, al escuchar el comentario le dijo a su hijo que se montara en el burro. Al poco de caminar, se cruzaron con otros campesinos, los cuales al verles pasar dijeron:

- Que falta de respeto... Mira el niño, tan joven y deja que su anciano padre vaya a pie en lugar de cederle el sitio para que descanse.

El padre oyó lo que comentaban de manera que le dijo a su hijo que se montaran los dos en el burro, convencido de que así se acabarían las maledicencias. Pero a los pocos kilómetros se cruzaron con un grupo de mujeres, las cuales les dedicaron una reprobadora mirada y las oyeron susurrar:

- Pobre animal... tiene que cargar con esos dos pesados fardos cuando uno de ellos podría ir a pie sin problemas.

El padre, al escuchar el comentario decidió que tanto él como su hijo se bajaran del animal. Al llegar al pueblo al que se dirigían, algunos habitantes les miraban con una sonrisa. A su paso les oían reir entre dientes mientras se decían:

- ¡Que tontos! Tienen un fuerte animal que les podría llevar fácilmente y en cambio caminan a su lado malgastando sus energías.

...

Esta pequeña fábula nos enseña que, en ocasiones, hagamos lo que hagamos no existe una solución completamente correcta. Debemos estar preparados para las críticas ya que resulta imposible contentar a todo el mundo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Solución al problema.

Esta es una de esas preguntas filosóficas populares que corren de boca en boca sin que nadie parezca poder darle respuesta. Todos tenemos nuestra opinión al respecto y es que la pregunta, pese a parecer sencilla, entraña distintas cadenas de razonamientos que nos pueden llevar a una conclusión u otra.

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

Si atendemos a la pregunta en sí, la respuesta es clara.
- ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?
- Sin lugar a dudas, el huevo fue antes que la gallina. Los dinosaurios ya ponían huevos millones de años antes de que apareciese sobre la faz de la tierra la primera gallinácea.
- No, pero yo me refiero al huevo de gallina.
- En ese caso, sin duda la gallina fue primero, ya que un huevo no puede ser "de" gallina si no ha sido puesto por esta.

Pero el problema de esta cuestión filosófica radica en la palabra "huevo". Resulta indispensable pues, para continuar, definir con exactitud qué entendemos por huevo. Para mí un huevo es una cubierta calcárea puesta por un animal ovíparo en cuyo interior se gesta una vida. En ese caso, aceptando esta definición por válida, la respuesta sería que el huevo es primero ya que los peces y los dinosaurios los ponían antes de que existiesen gallinas en el planeta.

El huevo de gallina

Entonces, la pregunta real debería ser "¿Qué fue primero, el huevo de gallina o la gallina?". La economía del lenguaje evita la aliteración de palabras con mismos significados, así que, en el caso de querer filosofar un poco la pregunta debe especificar que el huevo es "de gallina", en caso contrario la respuesta -como hemos visto- resulta obvia.

En este caso nos vemos en la obligación de definir qué es un "huevo de gallina". Para mí, un huevo de gallina es aquel puesto por una gallina, independientemente de que dentro se esté gestando un ornitorrinco o un kinder sorpresa. El problema del castellano es que la preposición "de" es muy ambigua y amplia, así que en este punto cada uno tendrá su propia definición de "huevo de gallina" y hallará su propia respuesta a este acertijo milenario.

Ambigüedad de la pregunta

Según el enfoque que le demos a la pregunta, ésta adquirirá matices que pueden parecernos chorradas pero que todavía a día de hoy traen de cabeza a pensadores y filósofos.

Un teólogo dirá que antes es la gallina ya que Dios la creó directamente.
Un lingüista dirá que en la pregunta "huevo" va primero porque está escrito sintácticamente antes que el término "gallina".
Un evolucionista nos hablará de la evolución y de que los primeros huevos no venían de gallinas, sino de otros animales.
Un físico nos dirá que la gallina y el huevo están formados por átomos que llevan existiendo exactamente desde el mismo instante.
Y un cocinero nos dirá que depende de si queremos tomar una buena tortilla de patatas o si nos apetece un pollo a l'ast.

¡Hasta la próxima chispa!