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jueves, 24 de octubre de 2013

En este país no hay educación

Efectivamente, hoy ha sido un día de huelga del sector educativo que ha finalizado con manifestaciones masivas en las principales ciudades de España. Un éxito arrollador que ha dado un puñetazo sobre la mesa, aunque a algunos no les interese escucharlo. 


Como siempre, el gobierno se ha encargado de ningunear dichas manifestaciones jugando con las cifras de seguimiento y amparándose en que se trata de un chantaje del profesorado que reclama mejoras salariales y reducción de horarios. Por eso a los "privilegiados" profesores les han acompañado padres y alumnos. Ellos por lo visto también quieren que a los profesores se les pague más y tengan más vacaciones; se trataría pues de altruistas comparsas del colectivo docente. No señores míos, lo que se ha visto hoy es todo un ejercicio de conciencia ciudadana por parte de un colectivo que sabe a ciencia cierta que los jóvenes de hoy serán los gobernantes del mañana. Tienen razones de sobra que nada tienen que ver con sus condiciones laborales, mermadas por cierto año tras año. Saben que si la base educativa no es sólida, este país jamás lo será.

Ellos, la clase política, siempre privilegiada, hablan indignados de que, en estos tiempos de sacrificios para todos, existan colectivos que exijan unas condiciones laborales dignas. Ellos, la clase política de las dietas, de los coches oficiales, de los sueldos vitalicios, de los iPads de repuesto, de las ruedas de prensa de plasma, de los familiares enchufados, de los aeropuertos con nombre y apellidos, de las grandes carreras en multinacionales, de la contabilidad en B, de las indemnizaciones en diferido, de las donaciones de empresas, de los regalos de trajes y de los premios de lotería. Ellos, tienen la desfachatez de seguir utilizando una máscara que, de podrida, se cae a pedazos; pero no tienen intención de quitársela. Vamos a tener que quitársela nosotros.

Pero dejando de lado a los políticos malintencionados, lo que hoy se ha visto es un grito desesperado de una comunidad educativa desesperada y asfixiada que se va dando cuenta día tras día, recorte tras recorte, de que en este país no hay educación. Si nadie lo remedia.


sábado, 29 de septiembre de 2012

No estuve en Madrid

Así es, el pasado 25-S no estuve en Madrid, señor Rajoy. Pero no porque las protestas de mis conciudadanos, de nuestros conciudadanos, no vengan acompañadas por razones de peso. No porque sus voces carezcan de verdades. No porque su policía trate de acallarlas.

No estuve por mil motivos, pero le aseguro, que mi ausencia no estaba dándoles la espalda. Como usted se la está dando a la ciudadanía.



Le pido que no se apropie de nuestro silencio. Le pido respeto por la gente normal, que preferiría no tener que protagonizar portadas en los periódicos y que, seguramente, preferiría no ver cardenales en su piel.

No haga demagogia sumando los ausentes a su causa perdida. Porque, dígame señor presidente, ¿quiere usted que contemos la cantidad de españoles que NO le votaron en las pasadas elecciones? Probablemente, se sorprendería.

lunes, 19 de marzo de 2012

No a los recortes

Hay cosas que no entiendo. Roban, choricean y se les vota. Hurtan, mangan y se les aclama. Estafan, timan y se les aplaude. Malversan, usurpan y se les tolera. Sisan, expolian y se les arenga.

La clase política, cada vez tiene menos "clase" y ya ha decidido que el ciudadano de a pie al final hace lo que se le manda, pues la voz que tiene es escasa y el voto es cada 4 años y subyugado a una democracia de bipolaridad alarmante.


Lo que no podemos admitir, es que recorten en todo aquello que nos hemos ganado durante años y, en cambio, que no toquen ninguno de los privilegios de los políticos. Porque un político es un servidor público, que debe servirnos y trabajar por y para nosotros. Esos ciudadanos que un día decidimos darles nuestra confianza. La gota que colmó el vaso hace tiempo que cayó y el líquido se está derramando, han intentado contenerlo en Valencia y no lo han logrado. Que espabilen.

sábado, 10 de septiembre de 2011

La carta de Esperanza Aguirre corregida

Con todo lo que se ha hablado y mentido sobre las horas de trabajo de los profesores de este país, Esperanza Aguirre quiso tener finalmente un detalle con el conjunto de infravalorados profesores de la Comunidad de Madrid dirigiéndoles una carta con tono de disculpa.


Lo que la arrepentida presidenta de la Comunidad de Madrid no se esperaba es que algún profesor de lengua ha decidido corregirla ortográfica y gramaticalmente para demostrar de forma gráfica la necesidad imperiosa de no escatimar un duro euro en la educación de nuestros jóvenes. Si los dirigentes de hoy (o más bien sus asesores) tienen estas habilidades intelectuales, temblemos señores con los dirigentes de mañana.

Pero por si fuera poco, estamos inmersos en plena polémica para cambiar el modelo lingüístico de la enseñanza en Catalunya. Un modelo que se ha demostrado que da frutos a la hora de facilitar el aprendizaje de las dos lenguas con un muy buen nivel. Estoy seguro de que el nivel de castellano de la gran mayoría de estudiantes de Catalunya es algo superior al de los asesores de Aguirre.

sábado, 1 de noviembre de 2008

El fracaso de Educación para la ciudadanía

En la Comunidad Valenciana está sucediendo algo muy extraño con la educación de nuestros jóvenes. En este curso que ya está llegando a su ecuador, la nueva y polémica asignatura de Educación para la ciudadanía ha recibido todo tipo de argumentos a favor y en contra. Pero lo que está sucediendo en mi comunidad me indigna hasta límites que rozan el desaire más acongojante.

Creo innecesario hacer un resumen de la situación, pero por si alguien no sabe de lo que estoy hablando, he aquí el desarrollo de los acontecimientos:
1- El Gobierno del PSOE propone que se aplique una nueva asignatura llamada Educación para la ciudadanía.
2- La oposición del PP ve esta asignatura como una intromisión en la conciencia de nuestros jóvenes y además, parece que es una asignatura que choca con algunos preceptos morales pseudocatólicos que ellos consideran básicos para la convivencia (matrimonio homosexual, aborto, etc.).
3- En la Comunidad Valenciana, regida desde años por el PP, se asegura que la asignatura no se dará en las escuelas públicas. Se habla incluso de objeción de conciencia por parte de los profesores o de que sea una asignatura optativa.
4- Desde el Gobierno se recuerda que las competencias de una comunidad autónoma le impiden eliminar una asignatura.

Pues hecha la ley, hecha la trampa. ¿Que no nos dejan eliminar la asignatura? Pues ya nos encargaremos de que los chavales no entiendan un pimiento. La daremos en inglés.

Y así ha sido. Las escuelas han tenido que dar la asignatura en inglés por orden expresa de la Generalitat Valenciana. Es de sobra conocido el escaso nivel que tienen los alumnos españoles en el manejo de la lengua de Shakespeare, fruto de una deficiente educación que viene ya de los tiempos de Jose María Aznar y su ESO, una absoluta copia del "eficiente" sistema educativo estadounidense.

Hace dos días se publicaron las notas de los estudiantes de la Comunidad Valenciana en el primer examen de Educación para la ciudadanía (o "Citizen education", como prefieran). De toda la Comunidad Valenciana, tan sólo han aprobado dos alumnos. Sí, ¿hace gracia verdad? Si le digo que esos dos alumnos son de procedencia británica, la carcajada puede hacer que se le desencaje la mandíbula. Lejos de optar por cambiar la situación, el Conseller de Educació, Font de Mora, ha declarado que esto demuestra la necesidad que había de formar en inglés a nuestros alumnos.

Pero lo que probablemente no le hará tanta gracia es pensar en las repercusiones que va a tener esto para nuestros jóvenes. Con un suspenso como este, aunque ahora puedan pasar de curso sin problemas, la nota media de su expediente va a reducirse notablemente. Esto es un agravio comparativo respecto al resto de estudiantes de España. Los niños valencianos, no van a poder optar a las mejores plazas universitarias por culpa del empecinamiento conservador de una oposición que en esta ocasión, por ir en contra del gobierno, ha ido también en contra de sus propios votantes y conciudadanos.

Señor Font de Mora, Camps y compañía, gracias por convertirnos en los peores estudiantes de España. Gracias por querer crear una sociedad trilingüe cuando todavía no hemos logrado ni siquiera alcanzar un mínimo grado de bilingüismo. Gracias por pretender que nuestros jóvenes sean más europeos, cuando todavía no son capaces de escribir en castellano sin faltas de ortografía. Gracias por superponer el inglés, lengua foránea, al valenciano, lengua que muchos de mis conciudadanos se niegan o son incapaces de hablar (ya no digo de escribir) y a la que en algunos casos desprecian. Gracias por no escuchar las voces de los alumnos, los padres y los profesores que han salido a las calles para manifestarse en contra de este atropello intelectual. Gracias por superponer los intereses arcaicos de la iglesia y la moral cristiana a los intereses de sus ciudadanos. Gracias por hacer oposición, caiga quien caiga y le pese a quien le pese.

Thank you.

sábado, 18 de octubre de 2008

Arturo Pérez-Reverte y la educación

Publicado en XLSemanal, por Arturo Pérez-Reverte.

Permitidme tutearos, imbéciles

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Arturo Pérez-Reverte